Babas Verdes


DULCES SUEÑOS
Enero 7, 2008, 3:23 pm
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A los 17 años, Randy Gardner, un estudiante de San Diego, dejó de dormir durante 264 horas (11 días) sin ayuda de ninguna droga o medicina. Al duodécimo día, no descansó. Organizó una conferencia de prensa en la que habló durante horas sin cabecear ni mostrar señales de agotamiento o alteración nerviosa. Luego de despedir a los reporteros, se fue derechito al sobre. Gardner ganó así un lugar en la historia, cinco minutos de fama, un récord Guiness y unas ojeras imborrables. Pero no puedo negar que su historia me dejó tan perpleja como agotada. ¿Qué demonios quería probar? ¿Por qué intentar algo tan absurdo como masoquista?
Una rápida pesquisa me dio la respuesta: porque como muchos otros, Gardner no soporta que la gente “pierda” tanto tiempo durmiendo. Su “experimento” quiso probar que los humanos no necesitamos tantas horas de sueño como nos han hecho creer, que podemos estar despiertos y aprovechar más el tiempo y la vida, etc, etc, etc.
¿Por qué existen personas que desprecian tanto a los dormilones? Porque siendo absolutamente sinceros, son varias las veces en que puedo detectar cierto juicio despectivo cuando, por ejemplo un domingo, almuerzo en pijama. ¿Qué les jode tanto? ¿Es envidia? ¿Pena? ¿Asco? Si de pronto se me apareciera de verdad el puto genio de la lámpara maravillosa y me dijera “pide un deseo”, lo tendría clarísimo: una semana en una king size de una apacible y alejada habitación con room service, pantalla gigante, una buena selección de DVD’s (pela, siesta, pela, siesta, así hasta desearle al mundo las buenas noches con una sonrisa), controles remotos a la mano y unas ocho almohadas de diferentes tamaños. Ningún teléfono celular sería permitido en unos 200 metros a la redonda. Si de pronto quisiera ver a alguien, el room service me lo traería como si fuera un sánguche. Luego se iría –básico–con solo un aplauso. “Oe Vero a ver deja ese canal?” ¡Clap! Bye byeeee.
Pero volvamos a la triste y madrugadora realidad. Volvamos al mundo estresado, a los teléfonos que no paran de sonar, a los jefes que llaman hasta para preguntarte a cuánto están cambiando el dólar, a los amigos que se resienten porque una vez más cancelas ese postergado almuerzo, a los días y las noches atiborrados de deberes laborales y sociales, a todas esas personas que tienen la mirada perdida porque no dejan de repasar en sus mentes todo lo que tienen que hacer. Volvamos a los deadlines, a los cierres, a los reclamos, a los 40 emails diarios que debemos responder como si se tratase de la misma computadora de Lost y el planeta entero dependiera de un reply. ¿Por qué hemos llegado a esto? ¿Por qué ya no hay tiempo para nada? ¿Por qué el INC no declara la “moqueguana” (la siesta después del desayuno) patrimonio nacional y nos relajamos todos juntos, bien peruanos, y más unidos que nunca? Yo me sentiría más orgullosa de ella que del mejor de los piscos. Salud Moquegua.
Sé que no soy la única que piensa así. He compartido siestas y pienso seguir haciéndolo. Dormir junto a alguien es como un pacto sin palabras. Sé también que hay libros que elogian a la pereza y músicos que le cantan con voz de enamorados. No puedo dejar de recordar una foto de John Lennon –quien por cierto también compuso la entrañable “I’m Only Sleeping”– que vi en algún lado. Echado en un sofá, Lennon mira una revista y tiene esa deliciosa expresión somnolienta de todos aquellos que adoramos “perder” el tiempo. Atrás suyo se puede leer “Safe As Milk” (el gran título del álbum de Captain Beefheart and His Magic Band). “A salvo como la leche.” Así es como me siento cada vez que me meto entre las sábanas y respiro ese olor tan familiar mezcla de baba con talco. Y así quisiera quedarme mucho más tiempo del que este mundo ha decidido permitirme. Dormir unas 264 horas podría ser un buen reto para empezar.


2 comentarios por mucho
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Soy uno de esos que tiene sueno muy ligero, e inclusive tengo largos ratos de conciencia mientras duermo (he sufrido paralisis de sueno por largo tiempo) y justo estaba pensando en que deberia tener algun tipo de dispositivo que me permita responder mails mientras duermo hasta que lei tu post y me puse a pensar que lindo seria dormir asi, pero en mi caso creo que tendre que esperar hasta que estire la pata!

Comment por Miguel

totalmente de aciuerdo contigo mi reina,,,
Mich

Comment por michelle




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